Los días 16 y 17 de junio, IYF España llevó a cabo el Korean Camp Pamplona en las instalaciones de la Residencia Casa de Misericordia de Pamplona.


El evento dio inicio con una presentación de baile a cargo de los jóvenes voluntarios de IYF España, quienes transmitieron entusiasmo y energía desde el primer momento, creando a través de la danza un ambiente de alegría entre los participantes.
Se contó con la participación de los residentes de la Casa de Misericordia, así como de sus familiares y del personal que labora en las instalaciones.


En las instalaciones de la Residencia Casa de Misericordia de Pamplona, el Korean Camp estuvo marcado por presentaciones de danza, expresiones culturales, música y momentos de convivencia, que reflejaron el compromiso y la dedicación de los jóvenes voluntarios de IYF España.






Uno de los momentos más destacados fue la presentación realizada por Leo, joven voluntario originario de Corea del Sur, quien compartió la historia, gastronomía, lugares turísticos y tradiciones de su país. Los participantes mostraron gran interés y disfrutaron aprendiendo sobre la cultura coreana de una manera cercana y dinámica.

Asimismo, los voluntarios presentaron una demostración cultural de taekwondo, arte marcial tradicional de Corea, mostrando la disciplina, el esfuerzo y los valores que caracterizan este arte marcial.


Durante el evento también estuvieron presentes representantes de la Residencia Casa de Misericordia y IYF España. Mariano Pascal, coordinador general de la residencia, expresó su agradecimiento a todos los jóvenes voluntarios y colaboradores que hicieron posible esta actividad.

Por su parte, Noé Kang, director de IYF España, compartió un mensaje sobre la importancia de la unión y la convivencia, destacando que, al igual que las secuoyas, que permanecen firmes gracias a que sus raíces se sostienen mutuamente, las personas también encuentran fortaleza cuando aprenden a apoyarse unas a otras.
A través de esta reflexión, animó a los asistentes a valorar las relaciones humanas y el trabajo en conjunto para superar las dificultades.


Uno de los espacios más esperados por los asistentes fueron los stands culturales. Los residentes y sus familiares tuvieron la oportunidad de conocer vestimentas tradicionales coreanas, participar en juegos típicos, practicar caligrafía, aprender sobre artesanías tradicionales y degustar bebidas coreanas. Este espacio permitió una interacción cercana entre generaciones, creando un ambiente lleno de sonrisas, conversación y compañerismo.











Durante las actividades, los participantes mostraron gran entusiasmo e interés por cada una de las actividades. Más allá de conocer una nueva cultura, pudieron compartir momentos de calidad con sus familiares y disfrutar de una convivencia significativa.






El segundo día continuó con diversas actividades. Desde temprano, acudieron con entusiasmo para participar en la jornada de clausura.

Los voluntarios prepararon presentaciones que fueron recibidas con mucho cariño por los asistentes.



A lo largo del programa también se tuvieron reuniones grupales que permitieron compartir experiencias, expresar gratitud y fortalecer los lazos.






El evento concluyó con una fotografía grupal y finalmente, entre aplausos y sonrisas, los participantes agradecieron la visita de los jóvenes de IYF España, quienes no solo llevaron actividades culturales, sino también un mensaje de esperanza y compañerismo.



Para IYF España, este tipo de iniciativas representa una valiosa oportunidad para promover el intercambio cultural, el servicio a los demás y el desarrollo de una mentalidad de convivencia y respeto. El Korean Camp permitió acercar la cultura coreana a la comunidad de Pamplona y dejó recuerdos significativos en el corazón de todos los participantes.

“Trabajo en la Residencia Casa de Misericordia. Cuando el pastor me dijo que hablara con el encargado de la residencia para realizar el Korean Camp, al principio pensé que sería una pérdida de tiempo, porque creía que no nos iban a permitir realizar el evento. Ese era mi pensamiento, pero a pesar de mis dudas continué avanzando y siguiendo la guía del pastor.
Poco después, el encargado aceptó y agendó una reunión con encargados y los jóvenes voluntarios de IYF. Cuando vi al director de IYF y a los jóvenes llegar a la residencia con todo preparado para presentar el proyecto, me di cuenta de que estaba equivocada y que la puerta podía abrirse. Él mostró mucho interés en el evento y abrió las puertas para realizarlo, no solo por un día, sino durante dos días de Korean Camp.
Pude experimentar el desafío y lo saludable que es ir más allá de lo mi propio concepto.
Me siento muy feliz por los residentes porque al conversar con ellos pude darme cuenta de que comprendieron el mensaje. Gracias”.
Katerine Noelia Ocampo Gaibor